Para ser responsables, reflexionemos seriamente antes de tomar cualquier decisión que pueda afectar nuestra propia vida o la de otro.
Asumamos las consecuencias de nuestros actos. Respondamos por lo que hacemos, tanto si está bien como si no. Reconozcamos los errores que cometemos y mostrémonos dispuestos a repararlos.
La responsabilidad es la conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás. En el campo del estudio o del trabajo, por ejemplo, el que es responsable lleva a cabo sus tareas con diligencia, seriedad y prudencia porque sabe que las cosas deben hacerse bien desde el principio hasta el final y que solo así se saca verdadera enseñanza y provecho de ellas.
Un trabajo bien hecho y entregado a tiempo es sinónimo de responsabilidad. La responsabilidad garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos y genera confianza y tranquilidad ente las personas.