Pequeñas, habituales, pero qué inmenso poder encierran, estas frases que a continuación no pueden faltar en el diálogo cotidiano con los hijos.

Gracias
Para esas pequeñas tareas que tu hijo haya realizado por sí mismo, porque le hace saber que valoras el esfuerzo y el tiempo que utilizó en ellas. Le permite saber que su trabajo es significativo y que ha hecho algo tan importante como es la contribución.


Lo hiciste
Esta frase para esos momentos en que nuestros pequeños logran los objetivos ponderando más sus esfuerzos que los resultados, los ayuda a centrarse en la realización interna de ellos mismos, más que en la evaluación externa de los padres.

Está bien llorar
Validar los sentimientos de los niños los lleva a aceptarlos y a la capacidad de poder manejar las emociones, ya sean de tristeza, enojo o alegría. Estimularlos diciéndoles que tienen derecho a sentirse de esa manera, en lugar de querer distraerlos de lo que sienten.

Te escucho
Escuchar a nuestros hijos, escucharlos de verdad, les da un sentido de pertenencia en la familia, y de esa manera saben lo importante que son para ti. Enriquece lo que te está diciendo con preguntas abiertas, con empatía y con reflexiones.

Confío en ti
En lugar de decirles todo el tiempo lo que deben hacer, aliéntalos a que tomen sus propias decisiones, porque sabes que harán lo correcto. Esto cambia la dinámica de control de los padres sobre los hijos, a un control compartido, alienta a los niños a pensar en los problemas y a elaborar sus propias soluciones.

Estas frases llevarán a nuestros hijos a ese camino donde son capaces de decidir cómo se sienten sobre sí mismos y a valorar tanto sus fracasos como sus éxitos como propios y de nadie más.