Los niños necesitan ser guiados por los adultos para que aprendan  cómo realizar lo que desean de la manera más adecuada.

Es fundamental establecer reglas para fortalecer conductas y lograr su crecimiento personal.


Los límites deben basarse en las necesidades de los niños. 

Lo que se LIMITA es la CONDUCTA, no los sentimientos que la acompañan.  A un niño se le puede solicitar que no haga alguna cosa,  pero nunca se le puede pedir que no sienta algo o impedirle una emoción o sentimiento.

Los LÍMITES deben fijarse de manera que no afecten el respeto y la autoestima del niño.  Se trata de poner límites sin que el niño se sienta humillado, ridiculizado o ignorado. 

Señale la situación problemática empleando pocas palabras.  Los sermones son poco efectivos y alteran a las personas.

Evite calificar al niño, solamente señale el problema.

Sea firme,  pero tranquilo.