Nunca es “muy pronto” para enseñar buenos modales a los niños pequeños. Incluso los niños que ni pueden hablar pueden aprender a comunicarse señalando cosas con sus manos. Enseñar a compartir es una lección para toda la vida, pero es especialmente importante que lo aprendan entre los 2 y los 4 años de edad. De igual manera, el agradecer a otros es un hábito que se debe fomentar desde pequeños. Como todos los aspectos de la vida, enseñar modales no es sencillo, pero aquí tienes algunos consejos para que puedas hacerlo con éxito.
Comienza con dos o tres palabras amables, como “por favor”, “gracias”, y “disculpe”, y poco a poco comienza a enseñar más, a medida que tu hijo crezca y entienda mejor. Los niños que no pueden hablar todavía, son capaces de comunicar estas palabras aprendiendo un poco de lenguaje corporal. Por ejemplo, cuando digas “por favor” haz una señal al mismo tiempo. Esto refuerza la palabra de forma verbal y visual. A medida que repitas esto, tu hijo entenderá la señal, y la comenzará a imitar cuando te pida algo.
Se persistente y consistente. Esto significa que una vez que le enseñas modales, debes apegarte a ellos y utilizarlos varias veces durante el día. Haz que todos los utilicen. Puede tomar tiempo, pero los niños son inteligentes y entenderán. Enseñar modales desde una temprana edad pagará dividendos una vez que estén fuera de casa.
Moldea el comportamiento y el lenguaje deseado en tu hijo. Los niños te hacen mejor persona, porque son un espejo de tus actos.
Dale retroalimentación positiva cuando señale las palabras o demuestre auto control, como esperar pacientemente en una fila, o ayudando a otros a guardar sus juguetes. Enséñale a ser amable y considerado con sus acciones hacia los demás.
Diviértete con él. Recuerda que enseñarle modales es el primer paso para enseñarles a pensar en los demás y no solo en ellos mismos. Algunas familias tienen cenas “sin modales” donde tiran todas las reglas a la calle. Pega algunos carteles para reforzar el comportamiento positivo o los modales. Esto no cambiará de la noche a la mañana, pero cuando comience a utilizarlos, te sentirás muy orgulloso. No es raro ver los primeros frutos de tu trabajo cuando salgan de casa y visiten a otros, como a los abuelos.
Por: Analuisa María Rojas Mizzoni - Pasante Comunicación Social